
La Escultura de Francisco Rojas González, ubicada en la Plaza Tapatía de Guadalajara, es un homenaje en bronce al destacado escritor, etnólogo y guionista tapatío, autor de la célebre obra "El Diosero". La pieza lo retrata con una expresión profunda y humanista, capturando la esencia del observador que dedicó su vida a estudiar y narrar con maestría las tradiciones y la psicología de los pueblos indígenas de México. Situada en este corredor de personajes ilustres, la escultura reconoce su legado como uno de los máximos exponentes de la narrativa indigenista y su invaluable contribución a la antropología social, recordando a los paseantes al hombre que supo convertir la realidad étnica del país en literatura universal.