
La Escultura de Irene Robledo García, ubicada en la Plaza Tapatía de Guadalajara, es un justo homenaje en bronce a una de las mujeres más brillantes y humanistas en la historia de Jalisco. La obra retrata con dignidad a la destacada educadora, trabajadora social y odontóloga, conmemorando su papel crucial como cofundadora de la Universidad de Guadalajara en su época moderna y su labor incansable en la profesionalización del trabajo social en México. Situada en este corredor de personajes ilustres, la pieza reconoce su legado de lucha por la educación pública y la justicia social, recordándola como la "Maestra de Maestras" que dedicó su vida a transformar la realidad de los sectores más vulnerables a través del conocimiento y el servicio.