
El edificio, uno de los más distinguidos y representativos de la ciudad, tiene dos niveles, cinco patios y una capilla. Lo labraron los indios canterios del pueblo de Mezquitán y se estrenó hace más de 250 años. Desde entonces ha servido para la educación, primero como Seminario Conciliar de Señor San José y después como Liceo de Varones, Museo de Bellas Artes, Museo de Guadalajara y desde 1976 Museo Regional de Guadalajara. En tiempos de guerra sirvió hasta de cuartel y cárcel.