
El Palacio de Gobierno de Jalisco es una joya del barroco novohispano que simboliza el poder civil y la historia libertaria de México. Construido en el siglo XVIII con cantera dorada de Huentitán, este edificio destaca por su fachada señorial y su importancia histórica, ya que fue aquí donde Miguel Hidalgo firmó el decreto de abolición de la esclavitud en 1810 y donde Benito Juárez instaló su gobierno provisional.
En su interior, el palacio alberga una de las obras cumbres del muralismo mexicano: el "Hidalgo Incendiario" de José Clemente Orozco. Esta pieza monumental, ubicada en la escalera principal, domina el espacio con su fuerza visual y su mensaje de justicia social. Situado frente a la Plaza de Armas, el edificio conecta el pasado virreinal con la vida política actual, permaneciendo como el corazón cívico de Guadalajara y un testimonio vivo de la lucha por la soberanía nacional.