
La Parroquia de Jesús María es un tesoro del barroco tapatío que formó parte del antiguo convento de las monjas clarisas, cuya fundación se remonta al siglo XVIII. Ubicada en la esquina de las calles Morelos y Juan Manuel, su arquitectura de cantera destaca por la elegancia de sus portadas y su característica torre de dos cuerpos que se eleva sobre el perfil del centro histórico. El interior es célebre por albergar una rica colección de arte sacro y por su ambiente de misticismo, conservando la esencia de la vida contemplativa que definió a este recinto durante la época virreinal como uno de los centros espirituales más importantes para las mujeres de la alta sociedad de la Nueva Galicia.