
La Plaza de la Liberación, también conocida popularmente como la "Plaza de las Dos Copas", es la explanada más amplia y abierta del centro histórico de Guadalajara. Su nombre rinde homenaje a Miguel Hidalgo y Costilla, quien en esta ciudad firmó el decreto de abolición de la esclavitud, hecho que se conmemora con una imponente estatua del "Padre de la Patria" rompiendo unas cadenas en el centro del espacio. Construida en la década de 1950 como parte de la transformación urbana que dio origen a la Cruz de Plazas, esta plaza sirve como el gran vestíbulo que conecta la fachada posterior de la Catedral con el majestuoso Teatro Degollado.
El diseño de la plaza destaca por su limpieza visual y su capacidad para albergar eventos masivos, ferias del libro y festivales culturales, convirtiéndola en el escenario de la vida pública por excelencia. Sus dos fuentes gemelas, situadas en los extremos, son puntos de referencia icónicos que ofrecen un respiro visual entre la arquitectura de cantera de los edificios circundantes, como el Palacio Legislativo y el Palacio de Justicia. Al ser un espacio libre de tráfico vehicular, la Plaza de la Liberación actúa como un pulmón de libertad y esparcimiento que invita a la contemplación de la grandeza histórica de Guadalajara, uniendo el poder religioso, civil y cultural en un solo horizonte.